LA DECONSTRUCCIÓN DEL ESTADO ESPAÑOL


LA DECONSTRUCCIÓN DEL ESTADO ESPAÑOL



PROGRAMA:
·         Sesión 1. Introducción: El Antiguo Régimen y el Estado Liberal

·         Sesión 2. Introducción: El Nacimiento de los partidos políticos

·         Sesión 3. Facciones en las Cortes de Cádiz

·         Sesión 4. Facciones y grupos del Trienio Liberal

·         Sesión 5 y 6. Constituciones, estatutos, fueros y cartas otorgadas

·         Sesión 7 y 8. El extremismo español: Carlistas y demócratas

·         Sesión 9. El político decimonónico español

·         Sesión 10. Teoría del cambio político en el siglo XIX: del golpe de estado a la revolución

·         Sesión 11. Política y movimiento obrero


·         Sesión 12 y 13. La política del territorio: del localismo al nacionalismo
·         Sesión 14. La locura del Sexenio Democrático

·     Sesión 15. La institucionalización de la corrupción: los partidos políticos de la Restauración Borbónica

Sesión 1. Introducción: El Antiguo Régimen y el Estado Liberal

Entender el paso del Antiguo Régimen al Estado Liberal es como observar el nacimiento del mundo moderno. Es la transición de una sociedad donde el poder descendía de Dios hacia el Rey, a una donde el poder emana del ciudadano.
El Antiguo Régimen, caracterizado por la monarquía absoluta, sociedad estamental y economía feudal, fue sustituido tras las revoluciones liberales (fines del s. XVIII-XIX) por el Estado Liberal. Este nuevo sistema impuso la soberanía nacional, igualdad jurídica, división de poderes y libertad económica (capitalismo), impulsado por la burguesía frente a los privilegios de nobleza y clero.
1. El Antiguo Régimen (Siglos XVI - XVIII)
Se define por el absolutismo y una estructura social rígida conocida como la sociedad estamental.

Sistema Político: Monarquía Absoluta. El Rey concentraba los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Su legitimidad era de "derecho divino".

Economía: Principalmente agraria y señorial. Existían los gremios (que limitaban la competencia) y las aduanas interiores. La propiedad de la tierra estaba vinculada (mayorazgos y manos muertas).

Sociedad: Dividida en tres estamentos. Los privilegiados (nobleza y clero) no pagaban impuestos y tenían leyes propias. El Tercer Estado (campesinos y burguesía) sostenía económicamente al país sin tener voz política.
2. El Estado Liberal (Siglo XIX en adelante)
Surge de las Revoluciones Burguesas (como la Francesa o la de 1820/30/48) y busca limitar el poder del monarca mediante la ley.

Sistema Político: Monarquía Parlamentaria o República. Se basa en la Soberanía Nacional (el poder reside en el pueblo) y la División de Poderes (teorizada por Montesquieu).

Marco Legal: La Constitución es la norma suprema que garantiza los derechos y deberes de los ciudadanos.
Economía: Liberalismo económico (laissez-faire). Propiedad privada, libre mercado y abolición de los gremios.

Sociedad: Sociedad de clases. La distinción ya no es por nacimiento, sino por riqueza. Se implanta la igualdad jurídica (todos son iguales ante la ley).

Diferencias Clave de un Vistazo
CaracterísticaAntiguo RégimenEstado Liberal
SoberaníaDel Rey (Derecho Divino)Nacional / Popular
PoderesConcentrados en el MonarcaDivididos (Leg, Ejec, Jud)
LeyPrivilegios y fuerosConstitución e Igualdad
Derecho al VotoInexistenteSufragio (Censitario o Universal)
EconomíaIntervencionista / FeudalCapitalismo / Libre mercado

La Transición: Un choque de trenes
Este cambio no fue pacífico. Durante el siglo XIX, Europa vivió una lucha constante entre los absolutistas que querían mantener el orden tradicional y los liberales que buscaban el progreso. Es el siglo de las constituciones "de quita y pon" y de las revoluciones que terminaron por asentar el modelo democrático que conocemos hoy



AMPLIACIÓN:

LA FORMACIÓN DE LA ESPAÑA LIBERAL (1808- 1 874) 


https://youtu.be/x2Y23J7qmJg


Sesión 2. Introducción: El Nacimiento de los partidos políticos

Entender el nacimiento de los partidos políticos es como observar el paso de la "política de élites" a la "política de masas". No siempre existieron tal como los conocemos; de hecho, durante mucho tiempo se les vio como algo negativo, algo que "dividía" a la nación (de ahí la palabra partido, de partir).



1. El Origen Parlamentario (Siglo XVII - XVIII)

Los primeros "protopartidos" nacieron dentro de los parlamentos, no en las calles. El ejemplo clásico es Inglaterra:

  • Tories: Defensores de la monarquía y la Iglesia Anglicana (conservadores).

  • Whigs: Defensores del poder parlamentario y la tolerancia religiosa (liberales).

En esta etapa no buscaban el voto del pueblo (porque casi nadie podía votar), sino influir en las decisiones del Rey.

2. El Motor de Cambio: La Extensión del Sufragio

El verdadero "nacimiento" ocurre en el siglo XIX. A medida que el derecho al voto se expandía (sufragio censitario primero, universal masculino después), los políticos se dieron cuenta de algo básico: necesitaban ganar votos a gran escala.

Esto generó dos tipos de estructuras:

A. Partidos de Creación Interna (Notables)

Nacieron desde el propio parlamento. Eran grupos de personas influyentes y ricas que se unían para ganar elecciones locales. No tenían una ideología muy rígida, sino que se basaban en el prestigio individual.

B. Partidos de Creación Externa (Masas)

Aquí es donde la historia se pone interesante. Grupos que estaban fuera del poder (sindicatos, grupos religiosos, movimientos obreros) se organizaron para entrar en él.

  • Ejemplo clave: Los partidos socialistas a finales del XIX.

  • Características: Tenían militantes que pagaban cuotas, una ideología clara y una organización que funcionaba todo el año, no solo en elecciones.


3. Momentos Clave en la Historia

PeriodoHito PrincipalDescripción
Revolución FrancesaClubes PolíticosLos Jacobinos y Girondinos demostraron que la ideología podía movilizar a la gente.
Siglo XIX (EE. UU.)ProfesionalizaciónCon Andrew Jackson, los partidos se convirtieron en máquinas de ganar elecciones.
Siglo XXInstitucionalizaciónLos partidos pasan a ser reconocidos por las Constituciones como piezas clave de la democracia.

El caso de España es fascinante porque, a diferencia de Inglaterra o Estados Unidos, el nacimiento de los partidos estuvo marcado por constantes interrupciones: guerras civiles, pronunciamientos militares y cambios de régimen.


1. El Trienio Liberal (1820-1823): El embrión

Aunque en las Cortes de Cádiz (1812) ya había bandos, es en el Trienio Liberal donde aparecen las primeras facciones con nombres y apellidos. No eran partidos con sedes, sino grupos que se reunían en cafés y sociedades patrióticas:

  • Los Doceañistas (Moderados): Querían reformas suaves y colaborar con el Rey.

  • Los Exaltados (Progresistas): Querían aplicar la Constitución de 1812 a rajatabla y limitar al máximo el poder real.

2. La Época Isabelina (1833-1868): Los Partidos de Notables

Con la muerte de


Fernando VII, el sistema se asienta, pero los partidos aún no eran "de masas". Eran grupos de élites y militares que se disputaban el poder, a menudo mediante golpes de Estado.

PartidoLíderes ClaveIdeología
Partido ModeradoNarváezOrden, autoridad, soberanía compartida (Rey + Cortes) y sufragio muy limitado.                    
Partido ProgresistaEspartero, PrimLibertades individuales, soberanía nacional y sufragio algo más amplio.
Unión LiberalO'DonnellUn intento de "centro" para estabilizar el caos entre moderados y progresistas.

3. El Sexenio Democrático (1868-1874): El primer estallido pluralista



Tras la revolución "La Gloriosa", España vive su primer experimento de democracia real. Aquí el abanico se abre totalmente:

  • Aparecen los Demócratas y los Republicanos (que querían eliminar la monarquía).

  • Surge el Carlismo como fuerza política organizada (ultraconservadores).

  • En 1870, se fundan las primeras secciones de la AIT (Internacional Obrera) en España, que serían la semilla del movimiento obrero.

4. La Restauración (1874-1923): El "Turnismo"



Este es el periodo donde los partidos se vuelven instituciones sólidas, pero bajo un sistema de corrupción institucionalizada diseñado por Cánovas del Castillo.

El Sistema Bipartidista

Para evitar los golpes de Estado, se creó el "turno pacífico". Dos partidos se repartían el poder mediante el fraude electoral (el famoso Caciquismo):

  1. Partido Conservador: Liderado por Cánovas.

  2. Partido Liberal: Liderado por Sagasta.

La irrupción de los Partidos de Masas

Mientras los "partidos dinásticos" se turnaban, en los márgenes nacía la política moderna:

  • 1879: Pablo Iglesias funda el PSOE (Partido Socialista Obrero Español). Fue el primer partido de masas con disciplina, cuotas y sedes (Casas del Pueblo).

  • Nacionalismos: Aparecen el EAJ-PNV en el País Vasco y la Lliga Regionalista en Cataluña.

5. La II República (1931-1936): La democratización total

Es el momento en que los partidos políticos en España se vuelven idénticos a los del resto de Europa. Hay una explosión de ideologías: desde la derecha católica (CEDA) hasta la izquierda republicana, pasando por comunistas, anarquistas y falangistas. Por primera vez, el voto femenino (1933) obliga a los partidos a modernizar sus mensajes.

Nota: Tras la dictadura de Franco (donde solo existió un "partido único"), los partidos actuales nacieron o se legalizaron en la Transición (1977), basándose en gran medida en las familias políticas de esta época republicana.


AMPLIACIÓN:

El nacimiento de los partidos políticos, 1834-1843



Sesión 3. Facciones en las Cortes de Cádiz




Las Cortes de Cádiz (1810-1814) fueron el escenario de un debate intelectual fascinante. No eran partidos políticos modernos con sedes y carnets, sino más bien corrientes de opinión o "facciones" que se agrupaban según su visión de cómo debía reconstruirse España mientras luchaban contra la ocupación napoleónica.

1. Los Liberales

Eran los "revolucionarios" de la asamblea. Intelectuales, abogados y clérigos ilustrados que querían aprovechar la crisis de la monarquía para cambiar el sistema de raíz.

  • Líderes clave: Agustín de Argüelles ("El Divino"), Diego Muñoz Torrero y el Conde de Toreno.

  • Objetivos: * Soberanía nacional (el poder reside en el pueblo, no en el Rey).

    • División de poderes.

    • Abolición de los privilegios feudales y la Inquisición.

    • Libertad de prensa y de imprenta.

  • Logro principal: Fueron el motor de la Constitución de 1812 ("La Pepa").

2. Los Realistas (o Absolutistas)

También llamados despectivamente "serviles" por sus opositores. Su postura era mantener el statu quo previo a la invasión.

  • Líderes clave: Pedro de Inguanzo y Rivero (obispo de Plasencia).

  • Objetivos:

    • Soberanía compartida o exclusivamente real (el Rey es la fuente de toda ley).

    • Mantenimiento del Antiguo Régimen y la sociedad estamental.

    • Defensa a ultranza de los privilegios de la Iglesia y la nobleza.

  • Visión: Consideraban que las Cortes eran una medida temporal y que, al volver Fernando VII, todo debía regresar a la normalidad absoluta.

3. Los Jovellanistas (o Ilustrados Moderados)

Seguidores de las ideas de Gaspar Melchor de Jovellanos. Representaban un punto medio, aunque con el tiempo perdieron peso frente al ímpetu de los liberales.

  • Objetivos:

    • Reformismo sin revolución.

    • Defensa de una "Constitución histórica" española (basada en las antiguas leyes y costumbres).

    • Propuesta de un sistema bicameral (una cámara para el pueblo y otra para la nobleza/clero), similar al modelo británico.


la Constitución de Cádiz de 1812:


    La Constitución de 1812, conocida como "La Pepa" y promulgada el 19 de marzo en Cádiz, fue la primera carta magna de España, marcando el inicio del constitucionalismo liberal y la soberanía nacional. Estableció una monarquía moderada, división de poderes, igualdad ante la ley y derechos como la libertad de imprenta, limitando el absolutismo.
    Aspectos clave de la Constitución de Cádiz de 1812:
    • Contexto: Elaborada por las Cortes Generales y Extraordinarias en Cádiz durante la Guerra de la Independencia (1810-1814) contra Napoleón.
    • Soberanía Nacional: Se traslada la soberanía del rey a la nación (representada por los ciudadanos de ambos hemisferios).
    • Principios Políticos: Estableció una monarquía constitucional moderada, división de poderes (legislativo en Cortes con el Rey, ejecutivo en el Rey, judicial en tribunales) y la confesionalidad católica del Estado.
    • Derechos y Libertades: Reconoció la libertad de imprenta, la inviolabilidad del domicilio, el derecho de propiedad y el habeas corpus, suprimiendo la tortura.
    • Igualdad: Consagró la igualdad de derechos entre los ciudadanos peninsulares y americanos.
    • Vigencia: Fue efímera, derogada por Fernando VII en 1814, pero reimpuesta en el Trienio Liberal (1820-1823) y brevemente en 1836-1837, influyendo notablemente en el liberalismo posterior.
    • Características Técnicas: Con 384 artículos, fue una de las más extensas y rígidas de la historia, con un complicado proceso de reforma.
    La Constitución supuso una ruptura con el Antiguo Régimen, aboliendo la Inquisición, los señoríos y los gremios.
      • AMPLIACIÓN







    Sesión 4. Facciones y grupos del Trienio Liberal.

    El Trienio Liberal (1820-1823) fue un periodo vibrante pero profundamente caótico en la historia de España. Tras el pronunciamiento de Riego, los liberales recuperaron el poder, pero pronto descubrieron que era mucho más fácil derrocar a un rey absoluto que ponerse de acuerdo en cómo gobernar.


    1. Los Liberales: Una familia dividida

    No eran un bloque unido. La principal fractura surgió entre quienes querían una transición tranquila y quienes exigían una revolución total.

    A. Moderados (Doceañistas)

    Eran los veteranos de las Cortes de Cádiz de 1812 (de ahí su nombre).

    • Perfil: Hombres de orden, de clase media-alta y aristocracia ilustrada.

    • Objetivo: Querían reformar la Constitución de 1812 para darle más poder al Rey y crear una cámara alta (un Senado) para frenar los "excesos" populares.

    • Líderes: Martínez de la Rosa, Argüelles.

    • Lema: Libertad con orden.

    B. Exaltados (Veinteañistas)

    Eran los jóvenes que habían hecho posible la revolución de 1820.

    • Perfil: Militares jóvenes, clases medias urbanas y miembros de las sociedades patrióticas.

    • Objetivo: Aplicación estricta de la Constitución de 1812 sin cambios. Querían limitar al máximo el poder de Fernando VII y acelerar las reformas sociales y anticlericales.

    • Líderes: Rafael del Riego, Evaristo San Miguel.

    2. Los Absolutistas: El enemigo interno y externo

    También llamados realistas, no aceptaban el sistema constitucional y trabajaron desde el primer día para derribarlo.

    • Los "Serviles": Políticos y nobles que conspiraban en la sombra y en la corte de Fernando VII.

    • Las Partidas Realistas: Grupos armados (guerrillas) que se levantaron en zonas rurales, especialmente en Navarra, Cataluña y el País Vasco. Argumentaban que el liberalismo atacaba la religión y las tradiciones.

    • La Regencia de Urgel: Un gobierno paralelo creado por los absolutistas en 1822 para intentar declarar la nulidad de todo lo hecho por los liberales

    3. Sociedades Secretas y Grupos de Presión

    La política no solo ocurría en las Cortes, sino en lugares más discretos:

    • La Masonería: Estrechamente ligada a los moderados. Era una red de influencia para asegurar puestos en el gobierno y el ejército.

    • Los Comuneros: Una escisión de los masones, vinculada a los exaltados. Se consideraban los "hijos del pueblo" y eran mucho más radicales y democráticos.

    • El Carbonarismo: Grupos de influencia italiana con ideas republicanas y revolucionarias.

    Resumen de fuerzas

    GrupoIdeologíaBase SocialRelación con el Rey
    ModeradosLiberalismo conservadorAlta burguesía / NoblezaColaboración vigilada
    ExaltadosLiberalismo radicalClases medias / Oficialidad jovenDesconfianza total
    RealistasAbsolutismoIglesia / Campesinado / ReyFidelidad absoluta
    El final de esta lucha no fue un consenso, sino la intervención extranjera: los Cien Mil Hijos de San Luis enviados por la Santa Alianza, que restauraron el poder absoluto de Fernando VII en 1823

    AMPLIACIÓN:



    Trienio Liberal 1820-1823


    Sesión 5 y 6. Constituciones, estatutos, fueros y cartas otorgadas.

    1. Los Fueros: El Estado "pactista"

    Antes de la idea moderna de España, el Estado era una suma de reinos. Los fueros eran la garantía de que el Rey no tenía poder absoluto en todas partes.

    • Deconstrucción: La llegada de los Borbones (Decretos de Nueva Planta, 1707-1716) eliminó los fueros de la Corona de Aragón como castigo por la Guerra de Sucesión. Esto fue el primer gran paso de "deconstrucción" de la estructura federal/pactista para crear un Estado centralizado a la francesa.

    • Resistencia: El carlismo en el siglo XIX luchó por recuperar estos fueros frente al avance del liberalismo.

    2. Las Cartas Otorgadas: El control de la transición

    En el siglo XIX, cuando el Antiguo Régimen empezaba a desmoronarse, la Monarquía intentó salvar sus muebles mediante Cartas Otorgadas (como el Estatuto Real de 1834).

    • Efecto: No eran una construcción democrática, sino una forma de ceder "lo mínimo" para evitar una revolución. En la deconstrucción del absolutismo, estas cartas sirvieron de puente, pero fracasaron porque no reconocían la soberanía nacional.

    3. Las Constituciones: La construcción de la Nación

    A partir de 1812, las constituciones intentan "construir" un Estado-nación uniforme.

    • Centralismo vs. Regionalismo: Las constituciones del XIX (especialmente las moderadas) buscaron anular cualquier rastro de particularismo jurídico (fueros) en favor de un código civil y penal único.

    • Ruptura: Cada cambio de constitución (1837, 1845, 1869, 1876) suponía deconstruir lo hecho por la anterior, generando una inestabilidad que impidió que el Estado español se consolidara de forma sólida como el francés o el inglés.

    4. Los Estatutos: La "descentralización" moderna

    Tras la dictadura de Franco, que llevó al extremo la construcción de un Estado unitario, la Constitución de 1978 utiliza los Estatutos de Autonomía para "deconstruir" ese centralismo.

    • Estado de las Autonomías: El Estatuto no es un fuero (no es un derecho histórico inmemorial), pero para muchas comunidades es la herramienta para recuperar esa identidad que los Decretos de Nueva Planta o el Franquismo borraron.

    • Tensión actual: El debate sobre si los Estatutos pueden ir más allá de la Constitución es el eje de la crisis territorial actual (procesos soberanistas).


    Evolución Jurídica del Estado Español

    Etapa HistóricaModelo de DocumentoEfecto en el Estado
    Monarquía HispánicaFuerosEstado descentralizado y plural (Pactismo).
    Siglo XVIII (Borbones)Decretos de Nueva PlantaDeconstrucción de los reinos; nace el Estado Unitario.
    Siglo XIXCartas Otorgadas / ConstitucionesIntento de crear un Estado-Nación Liberal.
    Segunda RepúblicaEstatutos de AutonomíaPrimer intento de Estado Integral (Plurinacional).
    Dictadura FranquistaLeyes FundamentalesRetorno al centralismo absoluto.
    Actualidad (1978)Constitución + EstatutosDescentralización (Estado de las Autonomías).
      Sesión 7 y 8. El extremismo español: Carlistas y demócratas



    Hablar del siglo XIX en España es sumergirse en un caos fascinante. La lucha entre carlistas y demócratas representa los dos extremos de un péndulo político que intentaba definir qué diablos era la España moderna mientras el país se desangraba en guerras civiles y revoluciones.

    Aunque parezcan polos opuestos (y en la práctica lo eran), ambos compartían un rasgo común: el rechazo al sistema liberal moderado de Isabel II, al que consideraban corrupto, centralista y ajeno a la "verdadera" voluntad del pueblo.

    1. El Carlismo: "Dios, Patria y Rey"

    El carlismo no era solo un bando dinástico; era una enmienda a la totalidad de la modernidad. Surgió cuando los sectores más conservadores se negaron a aceptar a Isabel II, prefiriendo al infante Carlos María Isidro.

    • Ideología: Ultracatolicismo y absolutismo. Su lema era la defensa de las tradiciones frente a las "novedades" extranjeras.

    • El factor Foral: Uno de sus grandes apoyos vino del norte (País Vasco, Navarra, Cataluña). Defendían los fueros (leyes locales y autonomía) frente al centralismo de Madrid.

    • Base social: Pequeña nobleza rural, clero bajo y campesinado. Para el campesino, el liberalismo significaba impuestos nuevos y perder las tierras comunales; el carlismo prometía volver a un pasado idealizado.

    2. Los Demócratas: El "Poder del Pueblo"

    En el otro extremo, tras la ruptura del Partido Progresista en 1849, surge el Partido Democrático. Si los carlistas miraban al pasado, los demócratas miraban a un futuro que a muchos de su época les parecía ciencia ficción.

    • Ideología: Defendían el sufragio universal masculino (en una época donde solo votaban los ricos), la libertad de culto y la abolición de las "quintas" (el servicio militar obligatorio que solo cumplían los pobres).

    • Modelo de Estado: Muchos derivaron hacia el republicanismo federal. Querían una España organizada desde abajo, donde las regiones tuvieran autonomía, pero por razones de libertad ciudadana, no por tradición medieval.

    • Base social: Clases medias urbanas, intelectuales, artesanos y los primeros núcleos obreros.

    Comparativa de los "Extremos"

    CaracterísticaCarlistasDemócratas
    SoberaníaDe origen divino (El Rey por la gracia de Dios)Nacional/Popular (El pueblo decide)
    ReligiónUnidad católica intransigenteLibertad de cultos y aconfesionalidad
    EstructuraForalismo (Tradición histórica)Federalismo (Contrato social)
    EnemigoEl liberalismo masónico y laicoEl absolutismo y la oligarquía moderada

    El punto de colisión: El Sexenio Democrático (1868-1874)

    Este fue el momento en que ambos grupos salieron de la clandestinidad o la guerra de guerrillas para intentar tomar el control del país.

    1. Los demócratas lograron la Constitución de 1869, la más avanzada de su tiempo.

    2. Los carlistas, al ver que la monarquía tradicional se alejaba, lanzaron la Tercera Guerra Carlista.

    Fue un periodo de "todos contra todos" donde la incapacidad de los liberales para mantener el orden acabó provocando la vuelta de los Borbones (Alfonso XII) y un sistema de turnos que dejó a carlistas y demócratas fuera de juego durante décadas.

    ESPAÑA EN EL SIGLO XIX







    Sesión 9. El político decimonónico español

    Hablar del "político decimonónico español" es adentrarse en un siglo XIX vibrante, caótico y profundamente dramático. No hubo un solo perfil, sino una evolución marcada por espadones, oradores brillantes y caciques.

    1. Los "Espadones" (Militares en la política)

    En España, el siglo XIX no se entiende sin los generales que saltaban del campo de batalla al Consejo de Ministros.

    • Baldomero Espartero: El "Ídolo del Pueblo". Representó el progresismo y fue regente, aunque su estilo autoritario terminó pasándole factura.


    • Ramón María Narváez: "El Espadón de Loja". Fue el pilar del Partido Moderado y la mano dura que estabilizó el reinado de Isabel II.


    • Juan Prim: El gran conspirador y artífice de la Revolución de 1868 ("La Gloriosa"). Su asesinato sigue siendo uno de los grandes misterios de la historia de España.


    2. Los Arquitectos del Sistema

    Tras el caos de las guerras y revoluciones, surgieron las mentes que intentaron dar orden al Estado.

    • Antonio Cánovas del Castillo: El cerebro del Sistema de la Restauración. Conservador, pragmático y creador de la Constitución de 1876. Creía en el "turno pacífico" para evitar los golpes de Estado.


    • Práxedes Mateo Sagasta: El eterno rival de Cánovas. Líder del Partido Liberal, representaba la apertura, el sufragio universal masculino y las reformas sociales, siempre dentro del orden monárquico.


    3. La Palabra como Arma

    • Emilio Castelar: Posiblemente el mejor orador de la historia de España. Sus discursos en las Cortes durante la Primera República son legendarios por su lirismo y fuerza.


    Rasgos del político decimonónico

    Para entenderlos, hay que imaginar un contexto muy específico:

    • El Honor: Los duelos a pistola o sable eran una forma real de resolver disputas políticas o personales.

    • El Caciquismo: Especialmente a finales de siglo, el control del voto en las zonas rurales era la herramienta principal para mantener el poder.

    • La Elocuencia: En una época sin redes sociales, la capacidad de convencer mediante la oratoria en el Congreso lo era todo.

    Dato curioso: Muchos de estos políticos eran también intelectuales de primer nivel, escritores o periodistas, lo que daba a sus debates una profundidad cultural que hoy a veces echamos de menos.


     Sesión 10. Teoría del cambio político en el siglo XIX: del golpe de estado a la revolución

    La transición del cambio político en la España del siglo XIX es una danza constante entre la legalidad quebrada y la soberanía nacional. A diferencia de otros países donde el cambio era institucional, en España el motor fue el conflicto directo.

    1. El Pronunciamiento (El cambio "desde arriba")

    No era un golpe de Estado moderno (donde el ejército toma el poder para sí mismo), sino una invitación armada. Un grupo de militares se "pronunciaba" a favor de una facción política (Liberales o Moderados) para forzar al Rey a cambiar el Gobierno.

    • Mecánica: Un general leía un manifiesto, esperaba la adhesión de otras guarniciones y, si tenía éxito, el monarca cedía sin necesidad de una guerra civil total.

    • Finalidad: Cambiar la dirección del Gobierno, no necesariamente el sistema.

    • Ejemplo clave: El pronunciamiento de Riego (1820).

    2. La Revolución (El cambio "desde abajo")

    A medida que el siglo avanzaba, el descontento social se canalizó a través de las Juntas Revolucionarias. Aquí, la burguesía y las clases populares tomaban las calles para exigir cambios estructurales.

    • Mecánica: Barricadas, movilización urbana y la formación de juntas locales que desafiaban la autoridad central.

    • Finalidad: Cambiar el régimen o la Constitución (pasar de una monarquía absoluta a una constitucional, o de una monarquía a una república).

    • Ejemplo clave: "La Gloriosa" de 1868, que expulsó a Isabel II.

    3. El Turno Pacífico (La institucionalización del cambio)

    Tras el caos del Sexenio Democrático, Cánovas del Castillo diseñó un sistema para evitar tanto el golpe como la revolución: la Restauración.

    ConceptoFuncionamiento
    El PactoConservadores y Liberales acordaban turnarse en el poder de antemano.
    El EncasilladoEl Ministerio de Gobernación decidía quién debía ganar las elecciones en cada distrito.
    El CaciqueLa figura local que aseguraba que los votos coincidieran con lo pactado en Madrid mediante coacción o favores.

    La paradoja del cambio español

    La gran paradoja es que, durante gran parte del siglo, la única forma de participar en política era mediante la conspiración. Como las elecciones estaban sistemáticamente amañadas por el partido en el poder, la oposición no tenía otra vía para gobernar que no fuera el uso de la fuerza o la revuelta popular.

    En resumen: El siglo comenzó con militares decidiendo el destino de la nación en cuarteles y terminó con políticos decidiendo el destino de la nación en despachos, pero a menudo a espaldas de la voluntad real de los ciudadanos.


     El sistema del caciquismo fue la pieza maestra (y oscura) que permitió que España pasara de las revoluciones constantes a una estabilidad artificial durante la Restauración. Era una "democracia de fachada" donde el resultado de las elecciones se decidía en Madrid antes de que los ciudadanos votaran.


    La Pirámide del Control

    El sistema operaba como una cadena de mando perfectamente engrasada:

    1. El Ministerio de Gobernación: En Madrid, se confeccionaba el "Encasillado". Se decidía qué candidatos (conservadores o liberales) debían ganar en cada provincia para que el "turno" funcionara.

    2. El Gobernador Civil: Recibía las órdenes de Madrid y se las transmitía a los líderes locales.

    3. El Cacique: Era el amo y señor de la comarca. Solía ser un gran terrateniente, un abogado influyente o un prestamista. Su misión era "fabricar" los votos necesarios.


    Las Herramientas del Cacique

    El cacique no siempre usaba la violencia; su poder se basaba en la dependencia total de los vecinos:

    • El "Paternalismo" y los Favores: Si necesitabas que tu hijo se librara del servicio militar (las quintas), que te bajaran los impuestos, o un permiso para construir, el cacique "te hacía el favor". A cambio, tu voto le pertenecía.

    • La Coacción Económica: En una España rural y pobre, el cacique podía decidir quién trabajaba en las tierras y quién no. Votar en contra era condenarse al hambre.

    • El Control Administrativo: Los ayuntamientos y los jueces locales estaban en su bolsillo. Denunciar un abuso era inútil.

    El "Pucherazo": Cuando los vivos no bastaban

    Si los favores y las amenazas no eran suficientes para ganar, se recurría al fraude electoral directo, conocido como pucherazo:

    • Lázaros: Se incluía en el censo a personas fallecidas y se votaba en su nombre.

    • Cuneros: Candidatos que no tenían ninguna relación con el pueblo (venían de Madrid), pero a los que el cacique obligaba a votar.

    • Violencia física: Romper urnas o sustituirlas por otras ya llenas de papeletas favorables si el resultado no era el esperado.


    La Consecuencia: El "Apatismo" Político

    Este sistema tuvo un efecto secundario devastador para la democracia española: la desconexión total entre el pueblo y el Estado. Los ciudadanos entendieron que su voto no valía nada, lo que generó un profundo escepticismo hacia las instituciones.

    Dijo Joaquín Costa (líder regeneracionista): "España no es una nación gobernada por sus ciudadanos, sino un feudo repartido entre oligarcas y caciques".

    Este control fue tan efectivo que España vivió su periodo más largo de estabilidad hasta entonces, pero a costa de ignorar los problemas reales del país (como la reforma agraria o la educación), lo que acabaría explotando en el siglo XX.


    LA RESTAURACIÓN (1875-1885)


     Sesión 10. Teoría del cambio político en el siglo XIX: del golpe de estado a la revolución

    El siglo XIX fue el laboratorio donde se forjaron las estructuras políticas modernas. La transición del "golpe de mano" (tradicional y elitista) a la "revolución de masas" (ideológica y estructural) no fue un camino lineal, sino una evolución marcada por la industrialización y el nacimiento de las identidades nacionales.

    1. El Siglo de las Luces y las Sombras: El Golpe de Estado

    A inicios del XIX, el cambio político solía ser un asunto de élites. La teoría del "golpe" se basaba en la toma del centro neurálgico del poder por un grupo reducido, generalmente militar o aristocrático.

    • El modelo pretoriano: Muy común en la España de Isabel II y en las nuevas repúblicas latinoamericanas. El cambio no buscaba alterar la estructura social, sino sustituir a quien ocupaba el sillón de mando.

    • La técnica: Rapidez, control de las comunicaciones (telégrafo incipiente) y el apoyo de guarniciones clave.

    • Legitimidad: Se buscaba a posteriori. El éxito del golpe "validaba" la acción ante una población mayoritariamente pasiva.

    2. La Evolución hacia la Revolución

    A diferencia del golpe, la revolución implica una ruptura profunda con el orden anterior, buscando transformar no solo el gobierno, sino la economía, la religión y las clases sociales.

    Las tres grandes oleadas revolucionarias:

    1. 1820: Carácter liberal y nacionalista (el Mediterráneo como epicentro).

    2. 1830: La burguesía toma el protagonismo, desplazando definitivamente a la aristocracia del poder político en lugares como Francia.

    3. 1848 ("La Primavera de los Pueblos"): El punto de inflexión. Por primera vez, el proletariado aparece con demandas propias, separándose de la burguesía.

    3. Factores de Cambio en la Teoría Política

    El paso del golpe a la revolución fue impulsado por cambios estructurales que los teóricos de la época (desde Marx hasta Tocqueville) analizaron con lupa:

    • Urbanización: La ciudad se convierte en el escenario del conflicto. Las barricadas en calles estrechas neutralizan la caballería (el arma del golpe) y potencian el número (el arma de la revolución).

    • Prensa y Alfabetización: La política deja de ser un secreto de palacio. La opinión pública comienza a exigir representación, convirtiendo el descontento en ideología.

    • El paso del Liberalismo al Socialismo: Si el golpe buscaba "libertad" para las élites, la revolución del siglo XIX empezó a buscar "igualdad" para las masas.


    4. Comparativa: Golpe vs. Revolución

    CaracterísticaGolpe de EstadoRevolución
    ActoresMilitares, élites políticas.Masas populares, obreros, intelectuales.
    ObjetivoSustituir al gobernante.Cambiar el sistema social y económico.
    MétodoConspiración y sorpresa.Movilización, barricadas, huelgas.
    ConsecuenciaCambio de nombres.Cambio de era (constituciones, derechos).

    El legado del siglo XIX

    Hacia finales del siglo, la teoría del cambio político se institucionaliza. Los partidos de masas y los sindicatos sugieren que el cambio puede ser evolutivo (a través del sufragio) o revolucionario total (preparando el terreno para el siglo XX y la Revolución Rusa). La barricada romántica cedió paso a la organización política estructurada.


    AMPLIACIÓN

    Para entender esta transición del "golpe" a la "revolución", no hay mejor guía que Karl Marx y su análisis sobre Napoleón III en su obra El 18 Brumario de Luis Bonaparte.


    En este texto, Marx disecciona cómo un cambio político que parece un "golpe" tradicional es, en realidad, el resultado de tensiones sociales profundas que la revolución previa (1848) no pudo resolver.

    1. El Análisis de Marx: "La historia se repite"

    Marx observa que en el siglo XIX, el cambio político ya no es solo voluntad de un líder, sino el choque de intereses de clase. Su famosa frase lo resume todo:

    "La historia ocurre dos veces: la primera vez como tragedia y la segunda como farsa."

    • La Tragedia: Napoleón I y su imperio (un cambio real que expandió el liberalismo por Europa).

    • La Farsa: Su sobrino, Luis Bonaparte, quien mediante un golpe de Estado en 1851 se proclama emperador, aprovechándose del miedo de la burguesía a la revolución obrera.

    El concepto de Bonapartismo

    Marx introduce aquí una teoría clave para el cambio político: cuando las clases sociales están tan igualadas en fuerza que ninguna puede dominar a la otra, el Estado se vuelve "independiente" a través de un líder autoritario (el dictador) que promete orden a cambio de libertad.

    2. La Barricada: El "Laboratorio" de la Revolución

    Si el golpe de Estado se da en los despachos y cuarteles, la revolución del XIX se hace en la barricada. Este elemento arquitectónico cambió la teoría política:

    • Simbolismo: La barricada no solo era una defensa física; era el espacio donde el obrero y el intelectual se unían.

    • Eficacia: En las calles estrechas del París pre-Haussmann, un puñado de ciudadanos podía detener a un ejército profesional.

    • El fin de la era romántica: Tras 1848, los gobiernos se dieron cuenta de que para evitar revoluciones debían rediseñar las ciudades. El Barón Haussmann ensanchó los bulevares de París no por estética, sino para que la artillería pudiera disparar y las barricadas fueran imposibles de sostener.

    3. ¿Por qué el Golpe de Estado se vuelve insuficente?

    A medida que avanza el siglo XIX (hacia 1870-1880), el simple golpe de mano militar empieza a fracasar como motor de cambio duradero por tres razones:

    1. Complejidad del Estado: El Estado moderno ya tiene burocracia, correos, escuelas y policía. No basta con tomar el palacio; hay que controlar la administración.

    2. Sindicatos: Aparece el "Golpe de Masas" o Huelga General. El poder ya no reside solo en quien tiene las armas, sino en quien puede detener la producción económica.

    3. Sufragio Universal: Una vez que se concede el voto (aunque sea limitado), la legitimidad de un golpe cae rápidamente si no cuenta con una base social amplia.


    Es fascinante ver cómo la Comuna de París de 1871 marcó el "cierre" de la era de las revoluciones románticas y el nacimiento de la política moderna de masas. Fue el momento en que la teoría del cambio político chocó frontalmente con la nueva realidad del Estado industrial.

    1. La Comuna de París (1871): El último gran estallido

    Tras la derrota de Francia ante Prusia, el pueblo de París se negó a rendirse y estableció un gobierno autónomo obrero. Fue la primera vez que se intentó aplicar una democracia directa y radical en una capital europea.

    • El fin de la barricada: La Comuna demostró que, aunque el pueblo estuviera unido, el nuevo urbanismo de Haussmann (grandes avenidas) permitía al ejército usar artillería pesada. La "Semana Sangrienta" terminó con la ejecución de miles de comuneros.

    • La lección para la izquierda: Marx y Engels concluyeron que no bastaba con "tomar" el Estado; había que destruir la maquinaria estatal previa y construir una nueva. La revolución ya no podía ser un evento espontáneo de un fin de semana, sino una organización militar y política disciplinada.

    2. La Respuesta del Estado: La invención del Control Moderno

    Los gobiernos europeos aprendieron que para evitar revoluciones no bastaba con disparar; había que prevenirlas. Esto dio origen a tres pilares del control político que aún hoy reconocemos:

    A. La Policía Política y el Espionaje

    Se profesionalizaron los servicios de inteligencia. Ya no se perseguía solo al criminal común, sino al "enemigo interno".

    • Se crearon archivos de fichas personales.

    • Se infiltraron agentes en sindicatos y tabernas para detectar conspiraciones antes de que llegaran a la calle.

    B. El "Estado de Bienestar" como vacuna (Bismarck)

    Otto von Bismarck, en Alemania, teorizó que la mejor forma de evitar una revolución socialista era darles a los obreros lo que pedían, pero bajo el control del Estado.

    • Creó los primeros sistemas de pensiones, seguros de salud y accidentes.

    • La lógica: Un obrero con algo que perder (una pensión) es menos propenso a subirse a una barricada que uno que no tiene nada.

    C. La Nacionalización de las Masas

    Se utilizó la escuela pública y el servicio militar obligatorio para crear "patriotas". El objetivo era que la identidad nacional (ser francés, alemán o italiano) fuera más fuerte que la identidad de clase (ser obrero).


    3. El Cambio de Paradigma: Del "Asalto" a la "Guerra de Posiciones"

    A finales del siglo XIX, la teoría política se divide en dos grandes caminos que definirían el siglo XX:

    Vía Revolucionaria (Leninismo)Vía Reformista (Socialdemocracia)
    El cambio debe ser un asalto violento y profesional al poder (heredero del golpe de Estado pero con base de masas).El cambio debe ser gradual, usando el parlamento y las elecciones para ganar terreno.
    El Estado es un enemigo a destruir.El Estado es una herramienta a conquistar legalmente.

    Sesión 11. Política y movimiento obrero




    El movimiento obrero en España ha sido un motor fundamental de cambio político, desde sus inicios en el siglo XIX hasta la democracia actual. Su historia no se puede entender sin la dualidad entre el socialismo y el anarquismo, y su papel crucial en la lucha contra la dictadura franquista


    1. El Siglo XIX: Los Inicios y la Gran División

    El movimiento surge con la Revolución Industrial (especialmente en Cataluña y el País Vasco). Inicialmente fue ludista (destrucción de máquinas), pero pronto se politizó.

    • La AIT en España (1868): Tras la "Gloriosa" Revolución de 1868, llegan a España las ideas de la Primera Internacional. Aquí se produce la fractura que marcaría décadas:

      • Corriente Marxista (Socialista): Liderada por Pablo Iglesias, fundó el PSOE (1879) y el sindicato UGT (1888). Defendían la participación en elecciones y la conquista del Estado. Su base estaba en Madrid, Asturias y Vizcaya.

      • Corriente Anarquista: Fue mayoritaria en España (a diferencia de otros países europeos). Rechazaban la política y los partidos. En 1910 fundaron la CNT, el sindicato más poderoso del país hasta la Guerra Civil, con gran fuerza en Cataluña y el campo andaluz


    2. Crisis de la Restauración y Segunda República

    A principios del siglo XX, el movimiento obrero se convirtió en el principal desafío al sistema de la Restauración.

    • Huelgas y Conflictividad: Momentos como la Semana Trágica (1909)


      o la Huelga General de 1917 demostraron que los sindicatos ya tenían capacidad de paralizar el país.

    • La República (1931-1936): Fue la "edad de oro" de la política obrera. El PSOE llegó al gobierno (Largo Caballero) y se aprobaron reformas laborales ambiciosas. Sin embargo, la división entre el reformismo socialista y la revolución social anarquista generó tensiones internas que debilitaron a la izquierda ante el golpe de 1936.

    3. Franquismo: Resistencia y "Nuevo Movimiento"

    Durante la dictadura (1939-1975), los sindicatos fueron prohibidos y sustituidos por el Sindicato Vertical (donde patronos y obreros estaban obligados a convivir).

    • Comisiones Obreras (CC.OO.): En los años 60, aprovechando los resquicios del sindicato vertical, nació CC.OO. Bajo el impulso del PCE (Partido Comunista), se convirtió en la principal fuerza de oposición al régimen desde los centros de trabajo

    • La Lucha por la Democracia: Las huelgas de los años 70 fueron políticas: no solo pedían mejores salarios, sino el fin de la dictadura y libertades democráticas.


    AMPLIACIÓN




    Sesión 12 y 13. La política del territorio: del localismo al nacionalismo

    Entender la transición del localismo al nacionalismo en la España de los siglos XVIII y XIX es sumergirse en el nacimiento del Estado moderno español. Es una historia de tensiones entre el centro y la periferia, y entre la tradición del Antiguo Régimen y la modernidad liberal.

    La política del territorio ha experimentado una transformación significativa, evolucionando desde formas de organización basadas en el localismo (centradas en la localidad, el vecindario o la región inmediata) hacia estructuras de nacionalismo (identificación con el Estado-nación) y, en muchos casos, nacionalismos subestatales. Esta evolución no es lineal, sino un proceso complejo de construcción social de la identidad y del espacio.
    Aquí se detallan las claves de esta evolución:
    1. El Localismo: La Base de la Identidad Territorial
    Tradicionalmente, la política se vivía a nivel local. El localismo se caracteriza por:
    • Identidad local: Sentimiento de pertenencia arraigado al municipio, la parroquia o la región.
    • Intereses comunes: Foco en la gestión de recursos cercanos, la cultura local y la historia compartida.
    • Ejemplos: En la Cataluña del siglo XIX, el localismo y los "patriotismos municipales" funcionaron como hitos para el desarrollo posterior de identidades regionales. En el País Vasco, la identidad vizcaína fue, hasta bien entrado el siglo XX, más fuerte que la identidad vasca general.
    2. La Transición hacia el Nacionalismo (La "Nacionalización")
    El paso del localismo al nacionalismo suele darse a través de procesos de integración estatal, que buscan homogeneizar la política:
    • La "nacionalización" de la política: Ocurre cuando la nación, y no la localidad, pasa a ser el ámbito principal de la acción social y política.
    • Factores de cambio: El aumento de las comunicaciones, la educación de masas, la prensa popular y el control estatal homogeneizaron culturalmente los territorios.
    • Identidad nacional territorial: Se basa en la creencia de que los habitantes de un territorio definido deben compartir una identidad común, independientemente de diferencias previas.
    3. Del Localismo a los Nacionalismos Periféricos
    En muchos casos, el localismo no se diluyó en un nacionalismo de estado, sino que escaló hacia nacionalismos regionales o periféricos, utilizando el apego a lo local con propósitos nacionalistas. 
    • Ejemplo: En España, durante el primer tercio del siglo XX, se produjo una transición donde las identidades regionales (vasca, catalana) se consolidaron en contraposición o complementariedad con el nacionalismo español, convirtiéndose el territorio en un objeto de disputa política.
    4. El Territorio como Factor de Conflicto
    El paso del localismo al nacionalismo ha generado tensiones, ya que el territorio no es solo un espacio físico, sino una construcción simbólica y política:
    • Conflictos de soberanía: La lucha por el poder político sobre un territorio lleva a la búsqueda de autonomía o independencia.
    • Nacionalismo de base territorial: Como el nacionalismo es una forma de "territorialidad" humana, la defensa del territorio (propio o nacional) suele generar conflictos de alta intensidad.
    • Impacto de la pérdida de territorio: La pérdida de un territorio que se considera "patria" puede generar nacionalismos populistas o conflictos a largo plazo.
    5. La Situación Actual
    Hoy en día, la política territorial se mueve en una tensión constante entre el localismo, el nacionalismo estatal y los nacionalismos subestatales (periféricos).
    • Mesocomunitario: Existe una creciente importancia del "nivel mesocomunitario" (intermedio) en la vida política, que actúa como puente entre lo local y lo global.
    • Resurgimiento de lo local: A pesar de la nacionalización, el localismo sigue vigente, a veces en alianza o conflicto con el nacionalismo nacional.
    Resumen:
    La política territorial ha ido de una identidad localista (cercana) a una nacional (estatal o regional), influenciada por la necesidad del estado de controlar el territorio y la de los grupos locales de afirmar su identidad. La territorialidad sigue siendo un elemento clave, ya que el territorio es la base sobre la que se asienta la soberanía y la identidad política.

    1. El Siglo XVIII: El Reformismo Borbónico

    Tras la Guerra de Sucesión, los Borbones (especialmente Felipe V) buscaron uniformar el territorio. Antes de esto, España era más bien un conjunto de reinos con leyes propias bajo un mismo monarca.

    • Decretos de Nueva Planta: Se abolieron los fueros de la Corona de Aragón, imponiendo las leyes de Castilla. Fue el primer gran paso hacia la centralización.

    • El Estado frente al Localismo: El objetivo era que el poder emanara de Madrid. Sin embargo, el sentimiento de pertenencia seguía siendo muy local (la "patria chica").

    • La Ilustración: Los intelectuales empezaron a pensar en la "nación" desde un punto de vista económico y educativo, buscando el progreso común de todo el territorio.


    2. La Guerra de la Independencia (1808-1814): El Catalizador

    Este es el momento crítico donde nace el nacionalismo español moderno.

    • Unidad frente al invasor: La lucha contra Napoleón creó una identidad común por encima de las regiones.

    • Las Cortes de Cádiz: Por primera vez, la soberanía no residía en el Rey, sino en la Nación. La Constitución de 1812 definió a los españoles de ambos hemisferios como un solo cuerpo político.

    3. El Siglo XIX: La Construcción del Estado Liberal

    A medida que avanzaba el siglo, la lucha entre liberales y absolutistas marcó la organización del territorio.

    La División Provincial (1833)

    Javier de Burgos diseñó la división de España en 49 provincias. Este fue un golpe definitivo al localismo disperso, creando una estructura administrativa clara que conectaba cada rincón con el Gobierno Central.

    Tensiones y Resistencias

    A pesar de los intentos de uniformidad, surgieron fuertes resistencias:

    • El Carlismo: Defendía los fueros tradicionales y la religión, oponiéndose a la centralización liberal. Fue especialmente fuerte en el País Vasco, Navarra y Cataluña.

    • El Surgimiento de los Regionalismos: A finales del XIX, como reacción al centralismo a veces ineficiente, nacieron movimientos culturales y políticos (como la Renaixença en Cataluña o el nacionalismo vasco de Sabino Arana) que reclamaban la recuperación de identidades específicas.

    Resumen de la Evolución

    ConceptoSiglo XVIIISiglo XIX
    SoberaníaReside en el Monarca (Absolutismo).Reside en la Nación (Liberalismo).
    OrganizaciónReinos con fueros (inicialmente).Provincias centralizadas.
    IdentidadIdentidad local o estamental.Identidad nacional española frente a regionalismos emergentes.
    ModeloReformismo desde arriba.Construcción de un Estado-Nación moderno.
    AMPLIACIÓN:



    Sesión 14. La locura del Sexenio Democrático



    ¡Vaya montaña rusa de historia! El Sexenio Democrático (1868-1874) es, sin duda, el periodo más caótico, vibrante y "loco" de la España del siglo XIX. Fue un intento heroico de modernizar el país que terminó pareciéndose a un guion de comedia de enredos política.

    Para entender por qué se le llama "la locura", solo hay que ver cómo cambió el país en apenas seis años:




    1. La Gloriosa: Adiós a los Borbones

    Todo empezó con la Revolución de 1868. Hartos de la corrupción y el autoritarismo de Isabel II, los generales Prim y Serrano la mandaron al exilio. España se quedó con un trono vacío y un cartel de "Se busca Rey".


    2. El casting real más difícil de la historia

    Juan Prim se recorrió Europa buscando un monarca que fuera demócrata y aceptara una constitución.

    • Se barajaron candidatos de Portugal, Alemania e incluso Francia.

    • Esta búsqueda casi provoca una guerra entre Francia y Prusia (el famoso Telegrama de Ems).

    • Finalmente, eligieron a Amadeo de Saboya.



    3. El "Rey Caballero" que se rindió

    Amadeo I aterrizó en España con el pie izquierdo: su principal valedor, Prim, fue asesinado tres días antes de su llegada.

    • Nadie lo quería: los republicanos querían una república, los carlistas querían a su propio rey, y la aristocracia lo despreciaba por ser "demasiado moderno".

    • La anécdota: Después de dos años de caos, huelgas y desplantes, Amadeo tiró la toalla diciendo que los españoles eran ingobernables. Se fue al grito (metafórico) de "¡Ahí os quedáis!".


    4. La Primera República: Cuatro presidentes en un año

    Si lo de Amadeo fue raro, la República fue un delirio. En solo 11 meses tuvieron cuatro presidentes (Figueras, Pi i Margall, Salmerón y Castelar). El país se fragmentó en el movimiento cantonalista:

    • Ciudades como Cartagena, Granada o Sevilla se declararon independientes.

    • ¡Incluso el cantón de Granada le declaró la guerra a Jaén!

    • Cartagena pidió la adhesión a Estados Unidos (que, lógicamente, declinó).


    5. El final: Un golpe de estado y vuelta a empezar

    Al final, el orden llegó por la fuerza. El general Pavía entró en las Cortes con la Guardia Civil (aunque lo del caballo es un mito popular) y disolvió la República. Poco después, el general Martínez Campos restauró la monarquía borbónica en la figura de Alfonso XII


    AMPLIACIÓN:





    Sesión 15. La institucionalización de la corrupción: los partidos políticos de la Restauración Borbónica


    Pasamos del caos del Sexenio al "orden" de la Restauración Borbónica (1874-1923). Si el periodo anterior fue una locura descontrolada, este fue una locura rígidamente organizada. Aquí la corrupción no fue un accidente, sino el motor del sistema.

    Antonio Cánovas del Castillo diseñó un sistema para evitar los golpes de Estado, pero lo hizo a costa de la voluntad popular. Aquí tienes las claves de esta "democracia de cartón piedra"


    1. El Turnismo: El pacto de caballeros

    Cánovas (conservador) y Sagasta (liberal) acordaron turnarse en el poder de forma pacífica.

    • Si el gobierno se desgastaba, el Rey llamaba al jefe de la oposición.

    • Se disolvían las Cortes y se convocaban elecciones... que ya estaban ganadas de antemano.

    • Jamás un gobierno perdió unas elecciones; se convocaban precisamente para que el partido que "tocaba" las ganara.

    2. La arquitectura del fraude: El Caciquismo

    Para que el turnismo funcionara, la pieza clave era el Cacique. Era el "amo" local (un gran propietario o alguien con mucha influencia) que controlaba los votos en las zonas rurales.

    ¿Cómo garantizaban el resultado?

    • El Encasillado: Desde Madrid (Ministerio de la Gobernación), se rellenaban las casillas de los candidatos que debían salir elegidos en cada distrito.

    • El Pucherazo: Si el control social no bastaba, se manipulaban las urnas directamente:

      • Lázaros: Hacían votar a los muertos.

      • Cuneros: Candidatos que no tenían ninguna relación con el pueblo por el que se presentaban.

      • Coacción: Amenazas de despido o favores administrativos a cambio del voto.

    3. Los dos grandes partidos (Los "Partidos Dinásticos")

    PartidoLíderIdeologíaBase Social
    ConservadorCánovas del CastilloOrden social, proteccionismo, catolicismo oficial.Aristocracia, alta burguesía, terratenientes.
    LiberalPráxedes Mateo SagastaReformas sociales, librecambismo, sufragio universal (tardío).Clases medias, profesionales, industriales.

    4. La exclusión de "la otra España"

    El sistema era estable, sí, pero dejaba fuera a sectores cada vez más grandes de la población que no se sentían representados por este teatro:

    • Republicanos: Que no aceptaban la monarquía.

    • Nacionalistas: (Catalanes y vascos) que empezaban a ganar fuerza.

    • Movimiento Obrero: (PSOE y anarquistas) que veían el sistema como una herramienta de la burguesía para explotarlos.


    La paradoja de la Restauración

    El sistema de Cánovas salvó a España de las guerras civiles constantes del siglo XIX, pero creó un país políticamente "muerto". Al no permitir que la democracia fluyera de forma natural, la presión social fue aumentando hasta que el sistema estalló años después.

    Dato curioso: Sagasta era un maestro de la retórica. Se dice que podía hablar horas sin decir nada concreto, lo cual era ideal para mantener este equilibrio donde todo cambiaba para que nada cambiara.


    AMPLIACIÓN:

     LA  RESTAURACIÓN  DE  LA  MONARQUÍA  BORBÓNICA



    https://senderosdelahistoria.wordpress.com/2017/07/14/el-desastre-del-98-la-guerra-entre-eeuu-y-espana/

    Comentarios

    Entradas populares de este blog

    Memoria del exilio, poesía transatlántica

    La presencia de España en América

    COSMOLOGÍA Y CULTURA DE BABILONIA AL SIGLO XX